A un mes y medio de que la fabricación de equipo de transporte fuera declarada una actividad esencial, las producción de automóviles ha ido tomando ritmo y algunas plantas, como la de Mazda y la de BMW, ya están operando con volúmenes superiores a los que tenían previo a la crisis sanitaria, mientras que otras, como las de Volkswagen y Audi, que arrancaron operaciones en la última semana de junio, aún están muy por debajo del ritmo anterior.
En México hay 20 complejos dedicados a la producción de vehículos y durante junio ensamblaron 238,946 unidades, 29% menos desde las 337,721 armadas en junio de 2019, según datos del reporte mensual de producción y exportación publicado el martes por Inegi. La exportación de vehículos registró un retroceso mayor: durante junio se embarcaron 196,173 unidades, 38.8% menos desde las 320,470 exportadas en el sexto mes de 2019.
Aunque los pedidos del exterior se han desplomado en medio de la pandemia, la demanda que están registrando los modelos que Mazda y BMW producen en México ha permitido que ambas plantas hayan recuperada rápidamente el ritmo y hasta el número de unidades producidas en junio del año pasado. Entonces, la recién inaugurada planta de San Luis Potosí de BMW ensambló 1,650 unidades del modelo Serie 3, mientras que el mes pasado produjo 3,458. No obstante, esta cifra aún está unas 1,400 unidades abajo del volumen alcanzado durante el primer bimestre de 2020, de 4,800 unidades mensuales.
Mazda, cuya planta de Guanajuato fue reconfigurada el año pasado para arrancar la producción del nuevo SUV CX-30, ensambló 8,957 unidades en junio, 78.4% más desde las 5,020 armadas durante el mismo mes de 2019. Un volumen similar al que mantenía el complejo previo a la llegada del coronavirus.
También General Motors, que en el último año arrancó la producción de nuevos modelos en sus plantas mexicanas, ha recuperado el ritmo de producción rápidamente. El fabricante estadounidense, que fue el primero en reiniciar operaciones luego de dos meses de paro, quedó solo 4% abajo de la cifra alcanzada en junio de 2019.
En contraste, los complejos de Volkswagen y de Audi, que reabrieron un mes después que el resto, debido a un decreto publicado por el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, para retrasar el reinicio de actividades del sector automotriz en la entidad, aún están muy por debajo de los volúmenes de producción que tenían previo a la pandemia.
Volkswagen, que en el primer bimestre del año ensambló un promedio de 33,000 unidades mensuales, en junio apenas armó una cuarta parte de eso. Audi, otra filial del grupo alemán, apenas ensambló una sexta parte del volumen de 12,000 unidades mensuales de su SUV Q5 que mantenía en los meses previos a la pandemia.
Luego de dos meses de inactividad, el sector cierra el primer bimestre del año con 1.17 millones de vehículos producidos, 40.8% menos que en la primer mitad de 2019, cuando las armadoras ensamblaron 1.98 unidades. Las exportaciones quedaron 41.7% abajo.
México tiene una capacidad instalada para producir hasta cinco millones de vehículos al año: en 2019, se ensamblaron 3.77 millones de unidades y el sector esperaba rozar el umbral de los 4 millones, gracias a una mayor demanda de los mercados exportación. Pero tras el desplome en la demanda global de vehículos, en medio de la pandemia de coronavirus, las expectativas de las armadoras se han derrumbado y ahora esperan producir unos 2.6 millones de vehículos, un volumen similar al alcanzado en 2011.

