¡Galaxias a tu alrededor!

    La cultura capitalista enseña a las personas a admirar a los ricos y famosos porque representan poder, dinero e influencias; así como un estilo de vida atractivo: grandes mansiones, automóviles de lujo, viajes a lugares inimaginables y un círculo social exclusivo. De este modo se traza una línea social entre la gente importante y la que no lo es.

    La admiración hacia las personas importantes puede inspirarnos para alcanzar objetivos o despertar emociones de felicidad como en el fútbol.

    Sin embargo, se convierte en un problema social cuando del lado de quienes no somos ricos ni famosos hay humillación y marginación hacia quienes desafortunadamente no cuentan con un mejor empleo o posesiones materiales. Olvidamos que somos parte de la clase proletariada y, entre sus características, resalta que si alguien recibe un salario por su trabajo, entonces es un asalariado.

    Entonces ¿Por qué humillar a quienes pertenecemos a la misma clase? El ganar más que el otro o tener mejores cosas materiales es superficial. Sólo indica que tiene un objeto que es bonito; mas no sabemos si su corazón, pensamiento y su forma de ser son hermosos; no deberíamos ignorar valores internos que hacen de cada ser humano especial: nobleza, lealtad, amor incondicional…

    ¿Cuántas veces no hemos visto momentos incómodos donde algún cliente neurótico o con delirios de grandeza humilla al mesero, tendero, cajera u otro que da un servicio? ¿Ese tipo de cliente estará consciente que está ante otro ser humano con sentimientos y que puede equivocarse como cualquiera? ¿A caso creerá que una reprimenda inspirará a que trabajen mejor? ¿O sólo busca el mínimo error para descargar sus frustraciones, su falta de autoridad e inconformidad de su autoimagen? ¿Será capaz de envalentonarse del mismo modo ante las faltas de los que tienen el poder económico, político y social; o actuará a como es, un completo cobarde?

    Erróneamente, algunas personas creen que uno de los hábitos de los ricos y famosos es humillar a los demás (aunque algunos sí lo hacen), por lo que buscan imitar esa faceta.

    Pero ¿Qué pasaría si un día en vez de admirar a las personas importantes, admiráramos a quienes no lo son? Creo que este mundo cambiaría para bien y sería un lugar mejor para vivir: entre nosotros seríamos más amables, reconoceríamos los diversos esfuerzos que hace cada trabajador.

    Personalmente, me gusta practicar esta idea y, créanme, es sensacional; hay un gran alivio que me da felicidad. Lo que les contaré, quizás a algunos lo interpreten como una burla hacia el trabajador y, por más que quieran forzarlo, no es así; los comprendo, ya que existen personas que no pueden soportar que alguien haga un bien a la sociedad, sobre todo si implica comunión.

    Llevar la utopía a la realidad de mi micro-mundo, me hizo ver los maravillosos corazones de cualquier persona, hasta convertirme en un fanático de la sociedad. Soy feliz rodeado de gente muy importante: choferes, tenderos, barrenderos, meseros, repartidores de periódicos, asistentes virtuales… no necesito asistir a un concierto de algún famoso o tener la amistad de un magnate, porque ya los tengo en todo momento y a toda hora; es como ir al espacio y ver las galaxias.

    Y tal como ocurre con todo fanático, entre toda la gama de famosos, tengo mis favoritos, desde lo individual hasta lo colectivo. Desde el joven empleado que saludo de lejos desde su tienda de eléctricos hasta los empleados de Chedraui; ambos de Plaza Museo, acá en la ciudad de Xalapa.

    Siempre que saludo al empleado de eléctricos es como saludar a Messi, es dinámico y proporciona rápidamente la información de los productos. En el caso de los empleados de Chedraui tengo la misma sensación de quienes admiran a los grandes clubes de fútbol como el Real Madrid o elAmérica; les sienta muy bien sus uniformes naranja con azul marino, la rapidez con que se mueven entre los pasillos, listos para dar su máximo esfuerzo y atender a los clientes.

    Para mí, son personas muy importantes, los admiro porque ponen mucho empeño, tienen  grandes cualidades y capacidades; por eso están ahí. Desde mi parecer, no ha de ser fácil ingresar en ese lugar, ya que en el pasado busqué trabajo sin tener éxito; fue como por la quinta o sexta vez que dejé de contar los intentos fallidos.

    Si expresara mi admiración por cada persona de los departamentos, me llevaría mucho tiempo. Por mencionar unos ejemplos: en el departamento de telas, los trazos que hacen los empleados son exactos, yo en el lugar de ellos entregaría las telas todas agujereadas; los alfiles que con toda amabilidad proporcionan gel y toman la temperatura, entre otras atenciones; las empleadas de cajas que sin importar si se toparon con un cliente difícil, siempre guardan la compostura para dar el mejor trato posible al resto de los clientes, sin importar las muchas horas en pie. Es como ver a los unicornios dejando en el camino cada color del arcoíris convertidos en agradables flores de cristal para quien busca un momento de atención luego de quedar maltratadas sus carrozas de plata por la ardua jornada laboral.

    Y como todo fanático que admira a su equipo favorito, casi siempre hay una estrella. En mi caso, es una empleada del departamento de cajas, me llama la atención su forma tan amable de atender, es muy inteligente, dinámica, sonriente y muy trabajadora; aunque algunas veces, me preocupo a sobremanera cuando la veo pensativa, haría cualquier cosa por verla siempre feliz, creo que eso le pasa a todo fanático que se preocupa por el bienestar de su ídolo. Ella, con su forma de ser y, sin que lo sepa,  me ha inspirado de diversas formas para mejorarme como persona, sólo espero algún día contarle de qué manera.

    En fin, apreciables lectores, cada uno de nosotros podemos hacer que las galaxias giren a nuestro alrededor, les invito a que admiremos a los demás, créanme que a todas y todos nos hará sentir bien y conocerán a personas interesantes, realmente importantes; además, es uno de los rasgos de la humildad y sencillez (no confundir con humillarse)… Por mi parte, al igual que todo fanático que admira a su estrella, me quedaré con la falsa ilusión de un día invitarla a salir para saber más de ella. Por mientras, me llevaré en mi mente y corazón lo maravillosa persona que es…

     

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