La línea dura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia los inmigrantes que no están autorizados a residir en el país provoca escalofríos a la industria agrícola que teme quedarse sin la mano de obra necesaria para plantar, atender y recoger las cosechas de los productos que alimentan a la nación.
Los productores de frutas y vegetales, los ganaderos y los dueños de viveros y de viñedos están empezando a presionar a los políticos para que aborden el tema de la inmigración ilegal de forma tal que no afecte sus industrias.
Algunos de los líderes de este movimiento son republicanos que votaron por Trump y que enfrentan un dilema, pues están a favor de que se refuerce la seguridad de la frontera, pero al mismo tiempo no tienen nada en contra de trabajadores sin papeles que no son delincuentes peligrosos.
La estadística
Los inmigrantes sin permiso de residencia representan el 46% de los aproximadamente 800 mil trabajadores del campo, según un análisis con información de los departamentos del Trabajo y de Agricultura.

