La pandemia de la COVID-19 ha causado ya más de 140 mil muertos en el mundo, en momentos en que líderes mundiales, con Estados Unidos a la cabeza, manejan la hipótesis de que el virus procede de un laboratorio de China, y no de un mercado local de animales exóticos en Wuhan.
Haciéndo eco de las dudas, el Reino Unido advirtió a China que deberá responder “preguntas difíciles” sobre la aparición del coronavirus y el “porqué no pudo ser parado antes”. “No hay duda que todo no puede continuar como si no hubiera pasado nada”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Dominic Raab.
- En tanto, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, dijo en entrevista para un periódico:
No caigamos en esa especie de inocencia de afirmar que era demasiado fuerte [el brote de la COVID-19]. No lo sabemos. Y claramente pasaron cosas que desconocemos”.
China responde
Pero el portavoz del ministerio de Exteriores de China, Zhao Lijian, aseguró que la hipótesis de que el coronavirus surgió de un laboratorio “no tiene base científica”. Por su parte, en una conversación telefónica con su homólogo chino Xi Jinping, el presidente ruso Vladimir Putin calificó de “contraproducentes” estas acusaciones contra Pekín, según un comunicado del Kremlin.
Donald Trump, que suspendió la contribución de Estados Unidos a la Organización Mundial de la Salud (OMS) por “mala gestión” de la pandemia y “sesgo a favor de China”, fue el anfitrión este jueves de una videoconferencia con líderes del G7 -EU, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Reino Unido-, en la que se acordó una “exhaustiva revisión y reforma” de esa organización.

