Otro de los temas que no contempla el texto, refirió Hernández Tinajero, es el relativo al cultivo, que consideró como un punto esencial para lograr una regulación que desincentive la producción ilegal de la planta y beneficie a los usuarios.
“Una verdadera regulación de marihuana medicinal incluiría mecanismos para hacerla accesible a todos aquellos que la necesitaran. Eso tendría que hacerse a partir de una regulación del cultivo, ya sea personal o asociado. Creo que las asociaciones de cultivo son muy necesarias y solucionarían un gran problema”, dijo.
EL PASO SIGUIENTE
Los activistas consultados coincidieron en que la reforma se queda corta en comparación con regulaciones que ya se echaron a andar en otros países como Estados Unidos, Uruguay y Colombia.
Mariana Sevilla, integrante del Movimiento Cannábico Mexicano, consideró que el Senado buscó “lavarse las manos” y presumir lo aprobado como un gran avance. Sin embargo, cuestionó las modificaciones avaladas.
“La batalla más grande que nos queda a los activistas es seguir luchando por el autocultivo, que es lo que resuelve al menos de manera inmediata las necesidades de todo el mundo, tanto de los usuarios de cannabis personal adultos como de los pacientes, que podrían empezar a elaborar sus propios medicamentos”, afirmó.
Sevilla también reconoció un avance en comparación con las normas vigentes, aunque advirtió que aún hace falta difundir información sobre los efectos terapéuticos del THC.
“La información es la base para políticas sensatas hacia las drogas. Hay que seguir educando a todo tipo de niveles, niños, adultos, pacientes, senadores, para que su juicio hacia la planta sea uno adecuado y se pueda hacer presión desde diferentes frentes. Creemos que el siguiente paso es educar”, coincidió el médico Raúl Porras, integrante de Cannátiva, un colectivo orientado a la difusión de las propiedades terapeúticas de la marihuana.
Raúl Elizalde, padre de Grace, una menor con Síndrome de Lennox-Gastaut quien se ha convertido en símbolo de la lucha por la regulación de la marihuana medicinal, estimó que el Senado envió una señal positiva, pero todavía deben atenderse numerosos pendientes.
“Lo que sigue es que ojalá las empresas empiecen a desarrollar investigación científica, las universidades empiecen a desarrollar investigación científica, quitar el tabú, el miedo a esta planta, y en materia legislativa les queda empezar a legislar sobre la producción de cáñamo industrial, falta legislar sobre el uso personal, les falta legislar sobre el autocultivo medicinal. Les faltan estos temas por tocar y seguir quitando este miedo a la planta”, dijo.
Con información de Ariadna Ortega.